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maestria en el extranjero

Para algunos es cada vez más importante cursar una maestría para acceder a mejores salarios y abrir un abanico de posibilidades laborales. Muchos mexicanos optan por realizar maestrías en diversas instituciones de educación superior en nuestro país, pero hay otros que deciden aplicar a universidades fuera del país. Estados Unidos, Canadá, países de Europa o Australia son algunos de los destinos más comunes de los estudiantes de posgrado mexicanos. Para que puedan llegar a ellas, han tenido que pasar un proceso largo para el cual existe poca información sencilla sobre qué tienes que hacer. Por eso, aquí les comparto los 5 pasos más importante que experimenté para poder irme a estudiar una maestría en el extranjero. Sin que este texto pretenda ser una opción exhaustiva de todo lo que debes hacer, sí es una guía rápida de todo lo que tendrás que resolver en el proceso de aplicación.

1.     Ahorra lo más posible

Para irse de posgrado al extranjero se necesita mucho dinero. En algunos países europeos el irte de posgrado es más barato, pero si te diriges hacia Estados Unidos las maestrías pueden costar alrededor de 80 mil dólares por año. Los doctorados son más o menos esa misma cantidad pero por más años (aunque es más fácil conseguir financiamiento de la universidad en este tipo de programas). Con las fluctuaciones del tipo de cambio esto puede representar alrededor de 1 millón 300 mil pesos al año. Pese a que existen múltiples becas que te ayudan con los pagos, si quieres irte de posgrado comienza a ahorrar cuanto antes. Me lo agradecerás después.

2.     Agenda los exámenes del GRE/GMAT/LSAT con anticipación

Uno de los elementos más comunes de las aplicaciones de posgrado son los exámenes estandarizados que se tienen que tomar para poder aplicar. No importa si se trata del GRE para la mayoría de posgrados no relacionados al lado empresarial del mundo, o el GMAT para todos los programas de MBA (Master in Business Administration) y similares o hasta el LSAT para los LLM (Master of Laws) y programas de derecho, hay que tomar los exámenes la menor cantidad de veces posible y lo antes posible. Aunque uno envía la mejor calificación que tiene de estos exámenes, es posible que las universidades consulten tus demás calificaciones en ellos al momento del proceso de selección. Si hiciste diez veces un examen se nota que te costó trabajo. Se recomienda hacerlos un máximo de 3 veces.

Adicionalmente, la mayoría de las universidades te permiten que presentes la calificación de estos exámenes con una antigüedad de hasta 5 años por lo que puedes hacer el examen con mucha anticipación. En términos de fechas, dado que la mayoría de las aplicaciones se tienen que entregar en noviembre o diciembre del año anterior al cual te quieres ir, se sugiere no hacer los exámenes estandarizados después de mediados de octubre. Es recomendable tener más de un mes entre la fecha que tomaste el examen y la fecha límite para entregar las aplicaciones universitarias para que te lleguen a tiempo los resultados.

3.     Estudia mucho para estos exámenes

Para conseguir un puntaje competitivo en estos exámenes hay que tener el menor número de errores posible, ya que hay gente muy talentosa de todo el mundo que presentará mejores calificaciones que uno, elevando los promedios y sesgando las distribuciones. Debido a que estos exámenes tienen secciones a resolver en poco tiempo lo más efectivo para estudiar es realizar muchos ejercicios de preparación.

Por ejemplo, en el caso del GRE se tienen secciones de matemáticas (álgebra de nivel preparatoria) y ejercicios de comprensión de lectura y vocabulario. Ambas son relativamente sencillas aunque se incrementa la dificultad al tener que resolverse en alrededor de 20 minutos cada una. Como el proceso de entrada a las mejores universidades del mundo es sumamente competitivo, es necesario sacar muy pocos errores en las secciones. Esto es difícil cuando estás resolviendo problemas contra reloj. Por ello, para sentirse cómodo resolviendo las secciones a buena velocidad hay que practicar mucho haciendo ejercicios de los distintos documentos de estudio.

Cada año, múltiples editoriales sacan material de estudio que se va adecuando a los cambios en el formato de los exámenes. Hay muchos libros con ejercicios y exámenes de práctica como el Princenton Review o el Kaplan, pero el más difícil (y mejor para prepararse) es la guía oficial de ETS. También se tienen muchas guías en línea con ejercicios (como Magoosh), pero en general una búsqueda en Google de exámenes y problemas de práctica generará varias opciones. Algunas habrá que pagarlas, otras serán gratuitas pero lo ideal es hacer alrededor de 1500 ejercicios durante el periodo de estudio. Este periodo tendría que ser de al menos un mes para que la carga de ejercicios al día no sea tan pesada. Dado que se debe tomar el examen con anticipación, se puede practicar poco todos los días y prepararse bien así.

4.     Saca un puntaje alto en el TOEFL

Al estudiar en la mayoría de los países en el extranjero se tendrá que acreditar el dominio de un segundo idioma (principalmente el inglés, pero también puede ser el idioma del país al que quieras ir a estudiar). Aunque planees estudiar en países de habla hispana, muchas veces los organismos internacionales o instituciones que brindan becas en México requerirán que demuestres el dominio del inglés. La prueba más estandarizada para demostrar el manejo de este idioma es el TOEFL.

Al igual que con el GRE y exámenes similares es importante prepararse bien para el examen. Este examen tiene secciones de vocabulario, de comprensión de lectura, de comprensión del lenguaje de manera auditiva y de habla. Aquí la preparación lingüística que pueden dar los ejercicios del GRE de las secciones verbales y de comprensión de lectura es muy buena. Sin embargo, más allá de clases de inglés en caso de sentirse muy débil para el examen, se recomendaría leer lo más posible en inglés (libros, artículos, noticias, etc) para familiarizarse más con palabras, modismos, estructura del lenguaje, entre otras cosas. Adicionalmente, toda la interacción con el inglés mediante medios electrónicos (música y video) también ayudará a reforzar la comprensión del idioma.

En el caso del TOEFL, hay que buscar sacar arriba de 100 puntos (sobre 120 posibles) para poder aspirar a entrar a una de las mejores universidades y cumplir los requisitos de becas disponibles. Dado que los resultados son válidos por dos años, también hay tiempo suficiente para practicar todo lo que sea necesario.

5.     Aplica a no más de 5 universidades

Una de las partes más tortuosas del proceso de aplicación  a los posgrados en el extranjero es el llenado de los formatos de aplicación de cada universidad. Normalmente requieren que redactes entre 2 y 3 ensayos cortos (alrededor de 1 cuartilla cada uno) que respondan a las preguntas que te hacen sobre por qué eres un buen candidato y por qué el asistir a ese programa de estudio contribuirá a tu formación futura. También hay que estar escaneando y subiendo a sus servidores en línea un montón de documentos personales como pasaporte, diploma de titulación o cédula profesional, tres cartas de recomendación y a veces hasta una descripción bastante detallada de cómo planeas pagar tus estudios. Todo esto consume bastante tiempo ya que escribir un buen ensayo es difícil y hay que esperar que las personas que te recomiendan suban sus cartas en el servidor. Adicionalmente hay que enviar las calificaciones de los exámenes descritos anteriormente lo cual cuesta alrededor de 30 dólares por envío. Aunado a todo esto, hay que pagar una lana por cada aplicación (varía por país pero en Estados Unidos son alrededor de 100 dólares por escuela) que encarecen el proceso si se aplica a muchas universidades. De manera que si se aplica a 5 universidades es probable que tengas que pagar más o menos unos 700 dólares en el puro proceso de aplicación (contando el costo de realizar varios trámites en la universidad donde cursaste la licenciatura o ingeniería relacionados a la expedición de títulos y demás).

Ahora, con respecto a las cartas de recomendación es muy importante que selecciones adecuadamente a quienes las redactarán. Normalmente te piden dos cartas relacionadas a gente con la cual interactuaste en el trabajo y una de corte académico. Siempre es mucho mejor que sean gente de rangos superiores al tuyo (jefes o profesores) porque eleva la confianza que te otorgan las personas de admisiones en las universidades. No obstante, no hay que poner simplemente a los hot-shots más grandes que conozcas a redactar una carta para ti si no te conocen. Si tu le mandas al personal de admisiones de la universidad una carta del Presidente de la República genérica donde dice muy poco de ti y parece que no te conoce tendrá menor validez que si se trata de tu jefe directo que puede exponer muchos detalles de tu ética de trabajo o tus logros laborales. Por tal motivo las cartas deben de ser redactadas por personas que conoces y que estén en sintonía con el mensaje que estás transmitiendo. Es decir, las cartas de recomendación deben reforzar lo que cuentas en tus ensayos. Para ello, es muy recomendable que no sólo te conozcan los redactores de las cartas sino que les proporciones de antemano tus ensayos para cada universidad a la cual aplicas y diversos datos interesantes sobre ti. Estos pueden ser logros académicos, laborales, de servicio comunitario (una variable que le dan mucha más importancia en los países más desarrollados) o donde demuestres habilidades de análisis y liderazgo. Pídeles con anticipación (como tres meses) a tus redactores que escriban la carta, puesto que pueden ser personas ocupadas que tomen mucho tiempo en hacerlo y lo último que quieres es estar sufriendo con esto (trust me on this one).

En mi siguiente texto les compartiré más sobre qué cosas se deben enfatizar en los ensayos y qué debes hacer una vez que aplicaste a las universidades. De las becas, hasta las vacunas y todo lo que hay in between.

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