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Cada seis meses es común encontrar en los pasillos de las universidades estudiantes combatiendo con bebidas energéticas, termos de café o grandes dosis de azúcar el escalofriante fenómeno mejor conocido como “fin de semestre”. 

Actividades como entregar un trabajo por cada materia que llevas, armar exposiciones y presentar exámenes finales vuelven estos últimos días antes de salir de vacaciones un total caos que puede resultar una experiencia de mucho estrés. Con completa honestidad, tenemos que admitir que evitar la presión y esa horrible sensación de que el tiempo que queda no será suficiente, se puede evitar fácilmente si te organizas mejor y prevees que la carga de trabajo invariablemente será más pesada cada mayo y cada diciembre. Pero bueno, a todos nos ha pasado, así que si ya estás en ese punto en el que ves tu agenda y calendario atiborrados, respira. Hay algunos tips que pueden alivianarte el reto de cómo sobrevivir a los exámenes finales.

1. Arma equipos funcionales. En lugar de hacer equipo solo con tus mejores amigos, puede resultar más estratégico si buscas a esas personas con las que te llevas bien y tienes la certeza de que trabajan. Lo ideal sería que pudieras armar equipos en los que se junten perfiles con diferentes habilidades, es decir, siempre trata de que en la misma mesa esté sentado el creativo, el que redacta bien, el que sabe exponer, el que le sabe a los programas de diseño, etc. En las aulas académicas, como en la vida profesional, lo que mejor funciona son los equipos multidisciplinarios.

2. Designa líderes de proyecto. Si ya tienes armado ese gran equipo en el que se juntan diferentes intereses y talentos, una buena idea es que se dividan el liderazgo de cada proyecto. Si a alguno le gusta más la geopolítica que a otro, ahí está el mejor candidato para liderar los esfuerzos que esa investigación final sobre la frontera México-Estados Unidos necesita. Y ojo, por liderazgo no nos referimos a que esa persona hará el trabajo a nombre de todos, más bien, se trata de alguien que tome la batuta, organice a todos, establezca fechas de entrega, y sí, tome la responsabilidad de hacer una edición final antes de la entrega.

3. Elabora guías. En la misma lógica de sumar esfuerzos, otra idea es hacer equipo para elaborar guías de estudio que después puedan compartirse. Ahorrarán tiempo y todos saldrán ganando.

4. Organiza un plan de emergencia. Toma unos minutos para sentarte a revisar fechas, programar entregas y armar un plan muy específico que te ayude a aprovechar lo mejor posible el poco tiempo. Hacer una lista con el material que necesitarás en estos días también puede ser de ayuda. Algo muy común es que  los libros se agoten en biblioteca durante estas fechas; si revisas bien qué libros necesitas, podrás adelantarte para rentarlo antes que todos y evitar sacar copias en el último minuto.

5. Recicla información. No te quiebres la cabeza pensando en un tema nuevo para ese ensayo final de 40 cuartillas. Seguramente ya tienes identificado los temas que te interesan, así que puedes usar trabajos previos, reportes de otras materias o libros que ya hayas leído para aprovechar esa información dándole un nuevo enfoque para que la investigación que tengas que hacer sea menos. No comenzar de cero y partir de algo que ya conoces es mucho más efectivo.

6. Júntate para estudiar. Los grupos de estudio son siempre buena idea. Leer los apuntes en voz alta, dibujar esquemas en un pizarrón, tomar notas, preguntarse los unos a los otros. Incluso vivir los ratos de dispersión con gente que te cae bien valen la pena y ayudan a liberar tensión.

7. Completa tus apuntes. Revisa qué datos te hacen falta, qué páginas te faltó leer y resumir, recupera esa clase a la que no llegaste, y si es necesario, pídele a ese amigo disciplinado sus apuntes para complementar los tuyos. Ofrécele un “trueque” de información en el que si él te pasa los de Estadística, tú le pasas los tuyos de  Historia.

8. No dejes todo para el final. Aunque en este punto el margen de tiempo sea mínimo, procura no hacer las cosas un día antes. Trata de no estudiar ni terminar el trabajo el último día para evitar las noches heroicas en las que tengas que tomar toda la madrugada para lograr terminar. La recomendación es que te pongas deadlines anteriores a los reales para que tengas al menos uno o dos días para revisar y corregir errores.

9. Aliméntate bien. Esta es la época del año en la que empiezan a correr todo tipo de mitos sobre los buenos efectos de sumergir un chocolate dentro del café o mezclar Red Bull con Coca Cola para despertar de inmediato; sin embargo, lo mejor que puedes hacer es comer bien y no alterar todavía más tu cuerpo. Toma agua cada que puedas para mantenerte activo y si tienes ansiedad piensa en manzanas, jícamas con chile, barras de granola o frutos secos antes de considerar la comida chatarra.

10. Pide ayuda. Todos tenemos esa materia que preferíamos eliminar para siempre del plan de estudios. Ya sea porque se te complica o simplemente porque no puedes ni pronunciar su nombre sin morir de aburrimiento, lo mejor será que te acerques a alguien que sí la disfrute y pueda transmitirte ese interés. Si no es un compañero, piensa también en pedir ayuda directamente a tus profesores, estamos seguros que lo harán con gusto y además valorarán tu esfuerzo e interés.

Ánimo, esto es el último jalón. ¡Las vacaciones están a la vuelta de la esquina!

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