¿Alguna vez te han intimidado, gritado, acosado o insultado en el trabajo? Si la respuesta es sí, has sido víctima de mobbing. No, no estamos exagerando. Esto es un tema serio que puede terminar con consecuencias muy graves, tanto para la víctima como para el victimario. Así como el bullying, el mobbing no está bien y atenta contra la dignidad humana de quienes lo sufren. Por ello, en Profesionistas te decimos todo lo que tienes que saber sobre el acoso laboral o mobbing.

¿Qué es el mobbing?

Acoso laboral, mobbing o bullying laboral. Es la acción de una, o varias personas, para producir miedo o terror hacia otro trabajador. Sí sufriste Bullying en la escuela, seguramente sabes de qué hablamos. Parece que algunas personas nunca maduran. El mobbing puede venir de manera directa, de compañeros de trabajo o de jefes/supervisores; y de manera indirecta, de aquellos jefes que aunque no participan en el acoso, lo permiten.

Quedarse callado, es ser cómplice

El hostigamiento, los abusos, los insultos y las prácticas de desdén, son sistemáticas y recurrentes por meses, en algunos casos, incluso años. Con el único y firme objetivo de hacer que la víctima abandone el empleo. Se vaya. 

El mobbing no es lo mismo que el síndrome Burnout, por el contrario, el síndrome puede ser una consecuencia del mobbing. Y, a diferencia del bullying, en el mobbing se busca no golpear físicamente a la víctima, es decir, no dejar huellas visibles, únicamente con golpes psicológicos, para de esa manera, cuando la víctima se queje, quede como alguien quejumbroso o que da muchos problemas.

El acoso laboral puede presentarse de mucha maneras, algunas de ellas son:

  • Gritos o insultos, que pueden ser en solitario o en presencia de otras personas.
  • Ataques directos hacia la religión de la víctima, sus ideales o sus convicciones.
  • Ridiculizar su trabajo. Criticar, ningunear, ignorar o desestimar su esfuerzo, sus aportaciones e ideas.
  • Tratarlo de manera diferente a los otros empleados, con miras a estigmatizarlo. Discriminar.
  • Bloquear el desarrollo profesional, ascensos o capacitaciones.
  • Retrasar sus vacaciones o permisos por ausencia sin razón alguna.
  • Asignarle proyectos con plazos y metas imposibles de alcanzar.
  • Sobrecargar selectivamente con una excesiva carga de trabajo.
  • Quitarle responsabilidad por tareas rutinarias o incluso asignarle ningún trabajo con el fin de que ‘se canse y se vaya’.
  • Inducirlo en el error profesional para después acusarlo de negligencia o fallas.

Entre otras.

¿Cuáles son sus consecuencias?

Si has estado en una situación de mobbing, sabes de primera mano los efectos. Pero si nunca lo has vivido, imagina vivir en un ambiente hostil por meses o años. Al final desencadena una serie de eventos que versan entre la disminución del autoestima; la creencia de que verdaderamente se es incompetente; insomnio, estrés, irritabilidad, fatiga e inseguridad. En algunos casos, incluso se desarrolla la somatización del mobbing: ronchas, enfermedades que se contraen sin explicación alguna, e incapacidades en el seguro social.

Aunque existe legislación al respecto e incluso la SCJN se ha pronunciado sobre los elementos para acreditar el hostigamiento laboral, pocas son las personas que se atreven a denunciar por miedo a la victimización, esto es; el estigma que puede tener ante sus propios compañeros de trabajo como alguien que se queja demasiado o no aguanta la presión. De la misma manera, la falta de protocolos de actuación en las empresas y la misma costumbre mexicana, facilita a los acosadores para obtener el favor de la crítica popular, es decir, se le cree más a los jefes o compañeros de trabajo hostigadores, que a las víctimas. Incluso se teme a levantar la voz por el fenómeno del ‘re-mobbing’ es decir, ser ‘boletinado’ con otras empresas como un empleado quejumbroso.

¿Qué hacer si soy víctima?

Lo primero que tienes que entender es que NO ES TU CULPA. Decirle a alguien que es víctima de mobbing por su forma de trabajar, es como decirle a una víctima de violación que fue su culpa por cómo vestía.

Reúne evidencia. Las grabaciones, de audio o video, son una prueba fundamental para una acusación por mobbing, aunque también pueden ser correos o mensajes ofensivos o discriminatorios. Cuantas más pruebas, mejor.

Busca información sobre los protocolos de atención en caso de hostigamiento laboral dentro del centro de trabajo. Dirígete al comité u órgano encargado de llevar este tipo de situaciones. Si cree necesitar ayuda de algún abogado, hazlo.

En caso de que la decisión interna de la empresa no satisfaga tus pretensiones, siempre puedes llevar el caso ante tribunales y puede perseguirse por la vía administrativa, penal, civil o laboral.

RECUERDA: ¡NO ES TU CULPA!

No tengas miedo de alzar la voz. Y si eres alguien que le ha dicho a algún compañero de trabajo que se deje de quejar porque ‘todos sufrimos lo mismo’ también eres cómplice de la normalización de la violencia.

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