dar de baja una materia

Se acerca la mitad del semestre. ¿Estás en ese incómodo momento en el que crees que esa clase no es para ti? Aceptar que no puedes también es de valientes, pero hay todo tipo de excusas que no necesariamente son una buena razón para abandonar esa clase. Según una encuesta de southeastern.edu, el mayor motivo por el que un alumno da de baja una materia es por que le va mal en la clase. Sin embargo, aplicar la de “el profesor me odia y por eso me reprobó”, no siempre resulta del todo objetivo ni es una buena razón. Tampoco es excusa el que siempre llegues tarde a la clase, pues aunque esta ciudad es caótica y los traslados son bastante dolorosos, sabes que es posible ser puntual cuando ves a tus compañeros de Toluca o Cuernavaca sentados en primera fila (sí, algo pasa pero ellos siempre llegan antes).

Recuerda que cada escuela tiene sus propios sistemas y tiempos para dar de baja una materia (aunque en algunas es imposible pues el plan de estudios ya está asignado). Por eso debes pensar claramente por qué lo harías y las consecuencias que implica. Ya sea que la materia esté muy pesada o hayas tenido una transición complicada de escuelas, estas son 3 señales que te harán pensar en  darte de baja:

1. Intenta sacar adelante las materias en las que sabes que te irá mejor. Es decir, debes aceptar cuando no tienes las bases académicas suficientes para una materia y  darle prioridad a concentrarte en las otras. Siempre habrá momento de tomarla en un semestre menos saturado o en el cual metas materias menos complicadas. Si saliste muy mal en el primer examen y faltan otros 3 más por venir en los que deberás sacar 10 para librarla, es mejor desistir. No se trata de estar en contra de la cultura del esfuerzo, pero si desde el principio no le agarraste la onda y ves difícil salir bien en los exámenes, es probable que eso dañe tu promedio o incluso no pases la materia. Debes ser realista sobre si en verdad podrás hacer los cambios suficientes para pasar el curso. ¿Realmente le darás la vuelta y cambiarás todo en las semanas restantes?

2. Si el profesor es malo. Una clase con un profesor que no te rete o motive, es bastante desalentadora. Peor aún si el profesor es de los que disfruta más hablar que escuchar. Existen maestros que son una eminencia en su campo, pero si te llegan a pedir que compres su libro, piénsalo dos veces. Además de poder ver lo egocéntrico resulta ese maestro, es poco ético que el académico en cuestión haga que gastes en su libro en lugar de enviarte una versión online del mismo (¿finalmente es suyo, no?). No hay nada peor que estar en una clase solo por la asistencia, más que por lo que se enseña. Evalúa los puntos buenos y malos del maestro y si definitivamente pesan más los segundos, intenta cambiar.

3. Si tienes una relación conflictiva con el profesor. Aceptémoslo, a veces tu rendimiento no es suficiente para poder sobrellevar la mala relación que tienes con ese profesor. Trata de arreglarlo de manera civilizada, pero si ves que es imposible, las cosas se tornarán complicadas. Después de todo él es quien toma la decisión final de aprobarte o no. Si te das cuenta de que no hay mucho que hacer para remedar la relación, tal vez estés a tiempo de cambiarte de clase. Pero ojo, antes de dejarla revisa si puedes tomar el mismo curso con otro profesor.

¿Se te ocurren otras?



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