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Como mexicanos, hay pocos momentos en los que salimos de la rutina globalizada y volteamos a ver todas esas cosas que nos hacen sentir orgullosos de ser el país más bonito del mundo; cuando juega la selección, cuando hay un desastre natural y en consecuencia nos solidarizamos, o cuando llegan las fiestas patrias. Los días de septiembre de cada año, ponemos nuestras banderas tricolores hasta en los automóviles y hacemos que el pozole, los chiles en nogada y el tequila sean lo que nos haga gritar ¡Viva México! También es un buen momento para reflexionar, sobre qué tan bien o mal estamos llevando a cabo las cosas en nuestro país.

Recientemente fueron publicados los datos de la Primera Encuesta OpiNNA: Juguemos en las calles, una iniciativa que forma parte del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. Respondieron alrededor de poco más de 27,000 niñas, niños y adolescentes de todo el país, pero mayoritariamente, aquellos que tienen entre 9 y 14 años y también, los que van entre 4° y 6° grado de primaria. Los resultados sobre discriminación fueron alarmantes: 56% de los encuestados piensan que, diariamente viven discriminación en la escuela, enfocada especialmente hacia aquellos que tienen un color de piel diferente, que viven con alguna discapacidad o que pertenecen a una comunidad indígena.

Es decir que, la mitad de los niños en nuestro país ha sido víctima, victimario o testigo de la discriminación. 5 de cada 10. Si tomamos en cuenta que, en la última encuesta intercensal, la población de entre 0 y 19 años ascendió a más de 40 millones de personas (INEGI, 2015), quiere decir que más de 20 millones de niñas, niños y adolescentes, viven diariamente la discriminación en los salones de clase; de alguna u otra manera han visto, hecho o sentido sus derechos vulnerados.

No es necesario decir que los orígenes de nuestro país se encuentran en los más de 68 pueblos indígenas que se encuentran repartidos por todo el territorio nacional, con una población de más de 15 millones de personas (INEGI, 2010) y que gracias a ellos se encuentra lo que disfrutamos hoy en día en el México contemporáneo como las tortillas o el pozole. Entonces, si nos sentimos tan orgullosos de ser mexicanos ¿Por qué hay frases como “¡No seas indio!”, “Trabajo como negro, para vivir como blanco” o “Traes el nopal en la cara”? Y éstas son sólo algunas cosas que los niños aprenden de los adultos y replican en sus vidas cotidianas.

La educación no es sólo conocimiento, es el reflejo de las actitudes con las cuáles tratamos a los demás ante diversas situaciones en la vida. No se puede hablar de un solo México, pues nuestro país tiene muchos matices, pero todos ellos son igual de importantes; por ello hay voces que se levantan y gritan a los cuatro vientos ¡No es justo! Y buscan la manera de cambiar el estigma que hay contra las comunidades indígenas; como la Confederación Empresarial Indígena de México que reúne a más de 83 empresas creadas por comunidades indígenas; o muchos de los centros ecoturísticos que se pueden encontrar en la nación o incluso, iniciativas de profesionistas emprendedores como “Mari Mari” o “Flor de Liz” que exportan productos bordados a Estados Unidos y Europa; e incluso el programa de posgrado para indígenas del CONACYT. En ningún caso debe de permitirse la discriminación en escuelas o centros de trabajo y mucho menos, al contrario; deben de fomentarse las buenas prácticas de inclusión y equidad en todos los ámbitos del país.

Por ello, éste próximo 15 de septiembre siéntete orgulloso y alegre de haber nacido en esta tierra y grita con todas tus fuerzas; pero grita por aquellos que alzan la voz en contra de la discriminación; grita por las comunidades indígenas pues son cuna de nuestra nación; grita por los padres y profesores que enseñan a respetar y ser incluyentes a sus hijos y alumnos; grita por un México mejor y no uno doblemoralista. Vivan los que no se avergüenzan de su tono de piel; vivan aquellos que, a pesar de todas las dificultades, son exitosos mexicanos que combaten la injusticia, la pobreza, la discriminación y la violencia; y sobretodo, vivan las manos que aran nuestros campos ¡Porque la tierra no se vende, se ama y se defiende! ¡VIVA MÉXICO!

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