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reprueban

“No sé porque le ha ido tan mal si era el más listo del salón”. ¿Te suena?

Hemos sido educados bajo la idea de que nuestra única obligación como estudiantes es estudiar para sacar excelentes calificaciones. Siempre se ha privilegiado a los que sacan los mejores promedios: desde kínder hasta la universidad es muy común que los padres de familia se sientan más tranquilos si sus hijos sacan buenas calificaciones.

La mayoría de la gente cree que si estudias y te gradúas con una mención honorífica encontrarás un mejor trabajo. Desafortunadamente en el mundo laboral, en la mayoría de las empresas eso no importa tanto. Lo que sí importa es que tengas una carrera concluida (da lo mismo si fue con un 7 que con un 10 y el reconocimiento al “mejor promedio de la carrera”) y que tengas el conocimiento y las competencias necesarias para integrarte a algún empleo.

En muchas ocasiones también se cree que los chavos que reprueban materias o que sacan calificaciones bajísimas a veces son los mejores candidatos para contratar. Y además se cree que ¡los que reprueban les va mejor!. ¿Por qué? Aquí algunas razones:

  1. Saben lo que quieren

Los estudiantes que sacan malas calificaciones gastan mejor su tiempo: no lo invierten en actividades o clases que saben que no les van a aportar mucho a su perfil profesional. Se enfocan en hacer lo que más les gusta.

  1. Adquieren experiencia pronto

Muchas veces los estudiantes que sacan malas calificaciones es porque se ven en la necesidad de trabajar y estudiar al mismo tiempo. A diferencia de la mayoría de sus compañeros, pueden llegar tarde o saltarse algunas clases debido a que tenían otras responsabilidades que cumplir en su trabajo. Empiezan a adquirir experiencia a muy temprana edad y esto los hace mejores candidatos a contratar.

  1. Contactos y networking

Es común encontrar que este tipo de estudiantes son extrovertidos y amigables. Interactúan con mucha gente a lo largo del día, hacen muchos contactos, tienen conocidos en todos lados y además tienen competencias bien desarrolladas en el área de la comunicación. Esto es mucho más importante en tu CV que tu promedio final de la carrera.

  1. Saben cómo disfrutar la vida

Como pasa en la escuela: ves al típico cuate que saca malas calificaciones llegando crudo a alguna clase. Sabes que, aun en ese estado, él está disfrutando de la vida sin preocupaciones. Lo mismo pasa en la vida real después de la graduación. La gente que más disfruta la vida es más exitosa en su trabajo que aquellos que se la pasan preocupados y angustiados. A este tipo de gente le gusta divertirse, ser proactivos, normalmente son buenos para trabajar en equipo, motivan a sus compañeros y son positivos. ¿Quién no querría tener alguien así en su empresa? Por más inteligente y por más dieces que saques en la escuela, vivírtela estresado no te servirá de nada a la hora de buscar trabajo.

  1. No se complican y persiguen sus sueños

Mucho del éxito viene de hacer lo que más te gusta en la vida. Es muy probable que a estas alturas todavía no tengas claro qué es eso y que hayas elegido entrar a la universidad motivado por otras razones. Pero en cuanto lo sepas, dedícate a explotarlo. Muchos de los chavos que sacan malas calificaciones lo hacen porque no se sienten completamente “apasionados” por lo que están estudiando, pero no tienes que quedarte en esa posición. ¡Muévete!

  1. Entienden lo que es batallar con algo

Para ser alguien exitoso en la vida necesitas de: inteligencia emocional, perseverancia, pasión y sobretodo, la habilidad de reponerte a los fracasos. En los negocios, así como en la vida, pasarás por altibajos infinitos sin importar si eres alguien que saca buenas calificaciones o si eres alguien que nomás “pasaba” las materias. Normalmente los alumnos que sacan malas calificaciones están acostumbrados a batallar con eso o a lidiar con esa situación, lo que los hará mejores candidatos a contratar.

Al final del día las calificaciones no es algo que vas a poner en tu CV y es poco probable que te pregunten al respecto en una entrevista de trabajo. Relájate un poco y recuerda que las calificaciones son números. Y a no ser que tengas una beca que te obligue a sacar calificaciones perfectas, tal vez valga la pena enfocarse en adquirir otras habilidades a lo largo de tu carrera.

 

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