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los nervios arruinaron mi entrevista

Te hace falta aire, te duele el pecho, tus manos tiemblan, el corazón late rápido, se te atora el habla, sudas como al hacer ejercicio o, incluso, te dan ganas de llorar. Todo esto durante una entrevista de trabajo y, por más que intentas, no logras demostrar que eres un buen candidato. Esto a lo que comúnmente le llamamos “nervios” se trata de ansiedad, que no es más que una respuesta psicológica ante la percepción de una amenaza. Algunas de las causas más comunes de estos episodios de ansiedad son: experiencias previas, falta de preparación ante la amenaza percibida, una personalidad negativa o con poca autoconfianza.

Si bien una entrevista de trabajo no es equivalente a una amenaza contra nuestra vida, es razonable que produzca ansiedad por el impacto que le atribuimos sobre nuestro futuro. Ahora que, si experimentas estos síntomas de manera recurrente más allá de las entrevistas, es importante que busques tratamiento formal, pues puede tratarse de un trastorno de ansiedad para el que la terapia o medicación sea de gran ayuda.

La parte feliz de este texto es que sí hay prácticas que te pueden ayudar a calmar esa ansiedad, tanto antes como durante la entrevista, y aquí te compartimos algunas que nos parecen súper importantes:

1. Prepárate muy bien

No hay nada peor que ponerse nervioso por no poder responder algo que si hubiéramos visto la página web de la empresa sabríamos. En casos así no puedes culpar a tus nervios sino a tu falta de preparación. Mientras más listo estés para responder las preguntas de rutina que un reclutador puede hacerte, más estudiado tengas tu CV y mejor puedas explicar cómo enfrentaste algún fracaso, más confort habrás ganado.

2. Visualízate teniendo éxito

Como parte de tu preparación es importante que visualices cómo respondes preguntas complicadas demostrando el conocimiento que tienes. Es probable que la situación, o la pregunta específica tal y como la imaginaste, no se den durante la entrevista, pero seguro tendrás la oportunidad de comunicar tu mensaje. Y así como tus peores miedos se hacen realidad cuando te imaginas que todo saldrá mal, ganarás en tranquilidad durante la entrevista cuando veas que el mejor escenario también es posible.

3. Trátate bien

Dormir bien y hacer ejercicio son clave para el rendimiento de una persona bajo cualquier circunstancia y para una entrevista de trabajo, en el que tu ansiedad puede aumentar, no es la excepción. Ambas te ayudarán a estar más alerta y relajado. Si tomas café no dejes de hacerlo (pero no más de lo que regularmente tomas) y si para este punto no tienes claro que beber la noche anterior a una entrevista es una pésima idea no hay nada en este texto que pueda ayudarte.

4. No te preocupes por nada más

Todos tenemos mil cosas en la cabeza, algunas incluso pueden ser problemas más grandes que la entrevista en cuestión. Pero hay otras tantas de las que seguro podrías desentenderte durante la entrevista (y tiene todo el sentido hacerlo si no quieres contribuir a tu ansiedad). Asegúrate de no preocuparte por cosas que están en tus manos como: llegar temprano, el tiempo del parquímetro, las llamadas y mensajes, que tu vestimenta sea cómoda, etc.

5. Escucha de verdad, no por compromiso

Ten en cuenta que una entrevista no debe ser un interrogatorio, sino una conversación en la que se espera que tú también hagas preguntas (aquí algunas buenas de ejemplo). Escuchar con atención te ayudará a hacer mejores preguntas y a tener una conversación más significativa, lo que te ayudará a crear más empatía con el entrevistador. Si sientes que te equivocaste en una respuesta no entres en pánico ni te claves en cómo salir del error, la verdad es que no sabes si para el entrevistador fue tan mala tu respuesta y, además, la oportunidad de decir algo inteligente puede estar a la vuelta de la esquina si pones atención.

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