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Home office: cómo implementarlo

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Home office

En la búsqueda de soluciones para reducir la contaminación del aire las empresas están considerado el trabajo a distancia o desde casa, también conocido como home office, como una nueva forma de trabajar.

En los últimos años las empresas se han dado cuenta que el ser flexibles con los horarios y con los espacios de trabajo puede traer múltiples ventajas: mayor productividad, ahorros en recursos, mejor ambiente laboral, empleados más felices y por supuesto menor contaminación al evitar traslados en coche de la casa a la oficina. El home office es una de las consecuencias de esta nueva tendencia.

Según datos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), hacer home office en la Ciudad de México incrementaría hasta en un 28% la productividad, además de que combatiría la contaminación y la saturación de las principales avenidas.

Trabajar en casa requiere de competencias específicas. No se trata solo de decirle a tu jefe que “te quedarás en casa”. Se trata de que en tu empresa tengan una estrategia conocida como movilidad empresarial que permita a los trabajadores balancear su calidad de vida y su productividad.

Y es que si el home office no se realiza de forma adecuada y con algunos parámetros, tu sueño de trabajar en casa puede convertirse en la peor experiencia de tu vida.

¿Qué hay que tomar en cuenta para el home office?

1. Instalaciones. Necesitarás contar con un espacio en casa que tenga las facilidades para trabajar. Algo ubicado lejos de la tele o la sala de tu casa. Es muy recomendable crear una mini oficina en tu casa que incluya una buena silla para estar varias horas sentado (el reposet de tu sala no es la mejor idea para trabajar).

2. Sistemas y tecnología. Suena obvio pero no lo es tanto, necesitarás tener una computadora decente, que te permita trabajar perfectamente y que no requiera de la asistencia del técnico de sistemas de tu empresa cada vez que se vuelve “lenta”. Un servicio de internet que no presente fallas será imprescindible y, dependiendo de tu tipo de trabajo, necesitarás un teléfono y una impresora.

3. Disciplina. Si piensas que vas a poder hacer tus tareas personales junto con las laborales, estás equivocado. Trabajar en casa implica que le dediques por lo menos el mismo número de horas a tus actividades como si estuvieras físicamente en la oficina. Necesitarás estar enfocado para que las distracciones, como por ejemplo las redes sociales, no afecten tu productividad.

4. Estrategia. Platicar con tu jefe (si es el caso) sobre la posibilidad de echar a andar tu plan de movilidad empresarial. Estar siempre disponible para comunicarte con cualquier persona de la oficina, así como establecer objetivos y metas claras.

5. Organización. Establecer una lista de las actividades que tengas que cumplir evitará que pierdas todo el día checando tu correo y dando vueltas entre la cocina y tu computadora. Establece prioridades y así sabrás qué es lo más importante de tu día.

¿Y tú?, ¿podrías hacerlo?, ¿ya lo haces?. ¡Cuéntanos cómo te va!

 

 

 

 

 



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