¿Cómo renunciar a tu trabajo?

¿Cómo renunciar a tu trabajo?

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Ya lo decidiste, es momento de renunciar a tu trabajo. Ya sea porque has aceptado una oferta en otro lugar, porque quieres dedicarte a proyectos personales o porque simplemente ya no quieres trabajar ahí, siempre es bueno cerrar tus ciclos laborales de forma de decorosa y no haciendo un desastre mientras te vas -cual chivo en cristalería.

El mundo es muy pequeño y, por más que pienses que ya no tienes nada que perder causando conflicto o siendo irresponsable, al paso del tiempo es muy probable que te encuentres de nuevo a personas con las que trabajaste. Y te aseguro que desearás no haberles dejado una mala impresión de ti. Aquí van algunos elementos a considerar cuando vas a renunciar a tu trabajo:

1. No renunciar para negociar un aumento

Si en realidad no quieres dejar tu trabajo, si no conseguir un aumento, renunciar para negociar puede ser una pésima idea. Si lo que quieres es un aumento o un ascenso lo mejor es comunicarlo claramente argumentando las razones por las que consideras que tu trabajo lo amerita. Utilizar la renuncia como estrategia de negociación te pone en riesgo de no obtener lo que buscabas y al mismo tiempo dejar un trabajo que quizá sí te gustaba o, incluso, de obtener ese aumento a cambio de perder la confianza de tu jefe –a quien pusiste entre la espada y la pared.

2. Avisar con la mayor anticipación posible

A todo empleador le urge que empieces en tu nuevo empleo ya –y muy probablemente tú también tienes prisa por dejar tu trabajo. Sin embargo, no avisar a tu empleador al menos 15 días antes del que tú sabes será tu último día de trabajo sin duda será mal visto, ya que darás la impresión de poco agradecimiento con el lugar que te dio un empleo. Y si bien los 15 días son el mínimo esperado, a mayor responsabilidad tenga tu puesto es ideal considerar un plazo más extenso que permita a tu empleador trabajar en la transición o remplazo del puesto.

3. Asegurarte que tus obligaciones están cubiertas

Es muy probable que al momento de renunciar te sientas un tanto liberado, pero eso no significa que tus obligaciones ya no lo sean. Parte de renunciar implica completar las tareas que tengas pendientes, o bien, asegurarte de facilitar las condiciones para que se cumplan, ya sea a través de la persona que te sustituirá o del equipo con el que trabajas. Recuerda que no hacerlo implica que alguien más sufrirá por ello, y se trata de las personas con las que compartiste comidas, tiempo y objetivos por un tiempo. Si bien tus responsabilidades tienen un límite una vez que renuncias, tienes que ser considerado con tus compañeros.

4. No abusar de tu poder ni tomar decisiones sobre el futuro

Si bien es correcto ser responsable, no hay que confundirlo con exprimir hasta la última gota de control o poder que te queda en ese trabajo para que las cosas se hagan como tú digas. Hacerlo puede implicar que tomes decisiones equivocadas cuyas consecuencias van a sufrir otros y no estarás tú para hacerte responsable de ellas. Al renunciar procede habilitar que sean las personas que corresponda quienes tomen esas decisiones.

5. No hablar mal de tus compañeros.

Puede que de verdad te la hayas pasado mal en tu trabajo y que tengas poco bueno que decir de tus compañeros, sin embargo, hablar mal de ellos no es una buena idea. Más allá de que eventualmente se enteren –que seguramente opinas que no te importa-  tu nuevo entorno laboral puede etiquetarte como conflictivo o poco respetuoso y seguro no es la forma en la que quieres empezar en ese nuevo trabajo.

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