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Cómo lidiar con un mal jefe

Cómo lidiar con un mal jefe

¿Estás intentando hacer todo lo mejor en la oficina? Llegas temprano, entregas tus pendientes, contestas los correos, pero, ¿no es suficiente? ¿Tu sufrimiento incrementa día con día? Entonces es probable que tengas un jefe del infierno. Antes de que decidas salir corriendo, primero identifica estos 7 errores.

Ahora bien, ¿Cómo puedes lidiar con él? No te estreses, esta situación te ayudará a desarrollar aptitudes de liderazgo y así aprenderás lo que no debes hacer al coordinar un equipo, pues comenzarás a practicar un poco de liderazgo propio. Aquí van 9 consejos para que no pierdas la cabeza:

  1. Encuentra un mentor. Gran dilema. Amas tu trabajo pero odias a tu jefe. Una solución es buscar un mentor aparte de tu jefe. Esta es una excelente estrategia que debes considerar dada la ayuda que te puede proporcionar esta persona. Puede aconsejarte y además es probable que si eres un buen elemento, abogue por que te promuevan.
  2. Aprovecha sus debilidades. Si sabes que tu jefe es desorganizado, ayúdalo a que siempre esté al tanto de las cosas. Eso funcionará más que solo quejarte de su incompetencia. Si siempre llega tarde a las juntas, ofrécele comenzar la próxima reunión por él. Hacerte indispensable y convertirte en un apoyo para tu jefe es un activo bastante valioso para tu futuro profesional.
  3. No te intimides. Si tu jefe es un “bully” recuerda que él obtiene el poder de personas que muestran miedo y agachan la cabeza. Si estás seguro de que trabajas correctamente, no le des la satisfacción de desmotivarte. Por el contrario, haz preguntas, investiga cosas por tu cuenta e intenta ser autosuficiente. Si las cosas escalan a una situación complicada y poco manejable, antes de evidenciar a tu jefe plantéate cuáles son tus opciones, quiénes son tus aliados y si tienes documentadas las malas conductas y sus consecuencias en tu desempeño.
  4. No alimentes al tirano. Si tu jefe tiene un ego gigantesco y su única preocupación es mantener el poder, una situación que puede ayudar (aunque resulte dolorosa) es darle crédito parcial de las cosas. Así jamás echará abajo alguna idea tuya. Además debes aprender a elegir tus batallas. No vale la pena discutir todo. Intenta ser racional y pensar qué cosas puedes dejar pasar y cuáles sí ameritan que te eches un “round” con él.
  5. Piensa en números. Si tu jefe no te ve como un nombre, si no como un número (basado en cuánto vendes, cuánto produces, metas, y resultados), es mejor que comiences a hablar en su lenguaje. Siempre que le presentes alguna idea o proyecto, intenta apoyarte con datos y estadísticas. De la misma forma, al momento de tu evaluación, asegúrate de mostrar que tienes todas las métricas y datos necesarios para argumentar por qué tu trabajo ha sido de calidad.
  6. Sé disciplinado. Esto junto con la determinación te pueden salvar de perder los estribos y lo poco “cool” que te queda. La experiencia de tener un pésimo jefe seguramente fortalecerá o sacará a la luz aptitudes que no sabías que podías desarrollar. Aprenderás a ser más justo con los demás, defender tus puntos con claridad y buenos argumentos, aprender a escuchar y ser paciente. Puede que no estés seguro de lo que quieras en tu vida laboral, pero por lo menos tendrás clarísimo lo que no quieres.
  7. Díselo. No se trata de exponerlo, pero muchas veces un jefe está demasiado ocupado para ponerse a pensar si está haciendo las cosas bien o si sus empleados lo respetan. Puedes agendar una cita con él y explicarle que necesitas más orientación y definición de metas. Enfócate en tus necesidades. Muchas veces los jefes confunden el “empoderar” a sus empleados con dejarlos solos y sin dirección. No está mal que le hagas saber tus necesidades sobre establecer un rumbo y medir cosas.
  8. Haz que comunique. Tal vez el problema de tu jefe es que no sabe comunicarse de manera acertada (un skill básico pero muy escaso dentro de las empresas). Puedes ser proactivo y organizar juntas. De esta manera estarás más enterado de lo que él quiere de ti y podrás comunicarle cómo van los proyectos en los que estás. Si no te da su opinión, pídela.
  9. Hazte presente. Si tu jefe jamás te menciona con las demás personas y da la impresión de que trabaja solo, intenta venderte más. Sé que a veces puede sonar presuntuoso pero aprovecha cada oportunidad que tengas para hablar de ti y presentarte con las personas que crees importantes.

Muchas veces lo que hace falta con este tipo de jefes poco cooperativos es saber negociar. Ahora si de plano no puedes sacar a tu jefe de su zona de confort, utiliza todo a tu favor para intentar agregarle valor a la compañía y hacerte notar. No te des por vencido y si es el trabajo de tus sueños; lucha por él.

¿Cómo saber si tu ciclo laboral terminó en la empresa?

Seguramente todos hemos tenido un mal día de trabajo que nos ha hecho preguntarnos si estamos en el lugar correcto. Cuando sólo fue un mal día es muy fácil olvidar ese drama pasajero y darte cuenta que de verdad aprecias tu trabajo. Sin embargo, más allá de malos días e, incluso, de buenos o malos trabajos (con sus respectivos extraordinarios y pésimos jefes) hay razones perfectamente válidas para pensar que tu ciclo laboral terminó en la empresa.

El peso de las razones, desde luego, varia en cada caso. Por eso vale la pena que pienses qué tan importante es cada una para ti y para el futuro profesional que quieres construir, aquí van:

1. Ya no estás aprendiendo

Te das cuenta que no estás adquiriendo el conocimiento necesario para dominar tu trabajo o, bien, consideras que ya lo dominas y no hay nada nuevo que aprender. Si para ti es importante seguir aprendiendo, y no tienes tan claro qué necesitas aprender o cómo acercarte ese conocimiento por tu propia cuenta o a través de tus superiores, es razonable pensar en nuevas opciones laborales.

2. No hay desafío ni recompensa

Desempeñas tu trabajo a un muy buen nivel pero no ves en el horizonte una meta más compleja ni tu empresa está creando los incentivos para que la visualices y logres alcanzar. Este entorno puede ser muy cómodo en el corto plazo, pero eventualmente minará tu crecimiento profesional y, también, tu ingreso.

3. Nada cambia y tú tienes ideas

Las cosas en tu empresa operan de cierta forma (no de la mejor, sólo de cierta) y hay poco apertura para cambiarlas. Si eres una persona que todo el tiempo ve oportunidades de mejora y no logras convencer a las personas indicadas de implementarlas, quizá es momento de pensar que esa habilidad puede ser mejor aprovechada en otro lugar.

4. Quieres conocer y trabajar con gente nueva

Pasas mucho tiempo con los compañeros de trabajo y, por mucho que los aprecias (o quizá no), sientes que el entorno está un poco viciado. Es natural que ante un escenario así la oportunidad de trabajar con personas diferentes sea una buena razón para considerar que tu ciclo en un lugar ha concluido.

5. Has perdido interés en tu actividad o industria

Puede que más que las personas con las que trabajas sea el entorno de tu actividad o industria lo que te parezca viciado, repetitivo o aburrido. Si es así es momento de pensar si tus habilidades pueden ser empleadas y valiosas en otra actividad o industria.

¿Por qué mentimos?

Por qué mentimos
Fuente de la imagen: Shutterstock www.shutterstock.com

En el trayecto de mi  experiencia laboral y aún en lo personal, es muy común escuchar a las personas decir con gran firmeza que “lo que más le molesta e incluso no pueden perdonar es una mentira”. Pero…¿qué tan malo es mentir?, ¿qué consecuencias puede traer una mentira a corto o largo plazo?, y sí…¿es solo una mentira piadosa?

Cual sea la respuesta, mi pregunta es…¿por qué si nos molestan tanto las mentiras -buenas o malas-, ¿por qué mentimos a diario?

La mayoría pensamos, que toda mentira, sea de omisión o “piadosa”, termina siendo dañina para el que la dice como para el que la recibe, ya que al final, alguien siempre resulta herido o desilusionado y se pone en riesgo la confianza, la fidelidad, la lealtad etc…debilitando así los cimientos de la convivencia social. Y con este último término incluyo todas las incontables mentiras piadosas, políticas, de los medios de comunicación, los comerciantes, los abogados, los religiosos y todos los que participamos en una sociedad.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, mentir es: «decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa». Mientras que engañar es: «dar a la mentira apariencia de verdad» o «inducir a alguien a tener por cierto lo que no lo es, valiéndose de palabras y de obras aparentes o fingidas».

Básicamente existen dos tipos de mentiras:

1.- La de omisión de elementos dentro de la comunicación llevando a una falsa interpretación por parte del receptor.

2.- La invención de historias, dando obviamente información falsa o inventando una historia para confundir o engañar con la finalidad de salir de algún apuro o quedar bien con alguien.  

Entonces, ¿por qué mentimos? Algunas de las causas son: debilidad de carácter, imaginación exagerada, desequilibrio psíquico, vanidad, vergüenza, temor, complejos, etc…

Y con toda esta información, ¿cómo puedo saber cuándo alguien miente? Una de las herramientas más efectivas para detectar una mentira en nuestra vida cotidiana, o en una entrevista laboral (como en el caso de los reclutadores de talento) es el lenguaje corporal, ya que tu cuerpo dice lo que tu boca calla. Por lo que aquí te comparto cinco tips básicos para detectar una mentira:

  1. La voz del que está mintiendo sube de volumen: en el momento en el que se miente generalmente hay estrés. Esto provoca tensión en las cuerdas vocales, por tal motivo se habla con un tono diferente de voz, más alto y más rápido. Pero ¡ojo!, si se le cuestiona algo al mentiroso, este reflexionará sobre su versión y hablará más lento y bajará el volumen de su voz.
  2. Comerse  las palabras: “mmm…ahhh…ssss….” interrupciones por pequeños tosidos y pausas, nerviosismo, es una manera evidente de que en ese momento el cerebro está generando una mentira, y un dato curioso, es que esto es más frecuente en los hombres, ya que poseen menos habilidad cerebral para controlar su lenguaje.
  1.  Al escuchar algunas palabras como: “honestamente, sinceramente, francamente” estas son algunas de las palabras más utilizadas por los mentirosos para tratar de convencer sobre una mentira.
  1. Al sonreír, cuando la sonrisa es únicamente de un solo lado: Cuándo una persona sonríe, y sus emociones son honestas los movimientos de su cara serán simétricos y espontáneos. Lo opuesto a una sonrisa fingida, nerviosa o con una doble intensión, los movimientos serán más lentos, forzados y los labios se verán apretados.
  1. Contracciones de los músculos faciales:  Cuántas veces no hemos escuchado la expresión “me quedé sin mover un solo músculo de la cara”. Eso es lo que pasa al  momento de mentir, el cerebro está intentando evitar que la cara muestre cualquier reacción de respuesta para evitar ser descubiertos.

Y hablando de frases, cuántas veces has escuchado…”Confía en mí … yo sé lo que te digo”, “Ok…¿te digo la verdad?”, “¿Por qué tendría que mentirte? No gano nada…” “Para ser totalmente sincero contigo…”, “¿Haría yo algo así?… Eso no va conmigo, no es mi estilo…” etc…

Así que ¡ya sabes! … Si cachas a alguien con estos gestos y además te dice alguna de estas frases, es porque te está mintiendo. Y si eres tu el que hace esto y utiliza estas frases para mentir pregúntate a ti mismo: “¿Qué es lo que estoy tratando de ocultar?”

¿Quién es más inteligente? ¿el que miente, o el que sabe detectar cuándo le mienten?

 

 

¿Cómo crearte un mejor trabajo en la misma empresa?

cómo mejorar en el trabajo

Llega un punto en tu vida en el que muchas conversaciones giran alrededor del trabajo. Es común escuchar que la gente no se la está pasando tan bien con su empleo actual, y en varias ocasiones tiene que ver con sentirse estancado, que no está claro hacia dónde crecer y que el trabajo se ha vuelto monótono.

Ante esta situación hay quien se aguanta la incomodidad y ya, quien comienza la búsqueda de un nuevo empleo (teniendo claro qué quiere o no) y hay quien busca crecimiento y cambios en su trabajo actual. En este texto te voy a compartir algunas consideraciones importantes para construirte ese mejor trabajo dentro de tu actual empresa o, bien, para averiguar si es el lugar donde podrás construirlo. Todas pueden ser importantes, tanto para demostrar que eres una persona que aporta valor como para encontrar el área de oportunidad que te permita crecer. Ahora que si no funcionan, de cualquier forma estarás mejor preparado para buscar un nuevo empleo con mayor claridad de lo que quieres y puedes aportar.

1. Enfrenta la monotonía

Puedes quejarte todo el tiempo de que tu trabajo se ha vuelto monótono o puedes adoptar una posición más propositiva que te permita investigar y sugerir formas más eficientes de hacer tu trabajo. Finalmente, si tu labor se ha vuelto monótona y cualquiera podría hacerla deberías preocuparte, de todas formas, porque seguramente hay alguien ahí afuera que estaría dispuesto a hacerla por menos dinero.

2. Entiende todo el negocio

Puede que estés tan metido en tu trabajo que domines tu área pero en realidad no entiendas muy bien cómo funciona la empresa en la que trabajas. Es muy probable que si entiendes mejor el negocio puedas encontrar la manera de que tú trabajo o, bien, tu área aporten más valor a la empresa. Así que a pasar más tiempo de calidad con personas de otras áreas para entender lo que hacen.

3. Construye liderazgo

Sin importar cuál sea tu lugar en el organigrama puedes trabajar en tu liderazgo. Y eso no quiere decir ni estar de lambiscón con el jefe, ni ponerte a darle órdenes indiscriminadamente a tus compañeros, ni imponer tus ideas sobre las de los demás y menos minimizarlos cada vez que puedas. El verdadero liderazgo se construye compartiendo información, siendo útil a los demás y reconociendo el trabajo de los compañeros. Una persona conectada al interior de una empresa y a la que los demás buscan por consejo se posiciona en automático como alguien con posibilidades de crecimiento.

4. Visualízate haciendo algo diferente y comunícalo

Una vez que has sido proactivo en mejorar tu trabajo, que entiendes cómo funciona el negocio y que eres una persona valorada, estás en una posición ideal para dedicarte a algo diferente y que represente una buena oportunidad tanto para la empresa como para ti. Ésta puede ser simplemente un asenso de puesto y responsabilidades en tu propia área, en otra área o, incluso, una posición completamente nueva en la empresa. Además de visualizarte ahí, es importante que lo comuniques formalmente en tu empresa al personal que corresponda, de modo que tus expectativas sean conocidas y puedan ser consideradas.

Cómo adaptarse a los cambios

Evolucionar, cambiar y reestructurar modos de hacer las cosas en las empresas es tan natural como cuando sabes que debes dejar la vida sedentaria y  eliminar malos hábitos. Pero para lograr dichos cambios es casi natural que nos enfrentemos a la resistencia tanto en lo personal como en lo laboral. Implementar nuevos  “métodos de hacer las cosas ” se puede volver todo un vía crucis,  pero en este artículo aprenderás (por lo menos en lo laboral) como convertirte en todo un “Agente del cambio”.

El vía crucis

El tema de cambiar ha sido tan relevante que existen modelos o teorías que explican a detalle qué sucede antes, durante y después. Muchas de las organizaciones se basan en dichos modelos para poder implementar un cambio. Escribo “muchas” porque hay algunas que no siguen un modelo especifico; simplemente saben que algo no está dando los resultados esperados conforme a lo que se planeó y que es necesario “CAMBIAR”. Al primer ejemplo le podemos llamar “un cambio planeado “ ya que prevén de manera anticipada los recursos (humanos, técnicos, financieros) que necesitarán para poder establecer la nueva forma de trabajar o la nueva filosofía organizacional (por mencionar algún ejemplo). Al segundo se le llama “cambio no planeado (aunque en nuestro lenguaje burdo y coloquial sería en muchas ocasiones “al aventón”) porque cambias o probablemente estés destinado tarde o temprano al fracaso.

Por el momento y hasta que no se hagan realidad las películas donde robots dominan las organizaciones, estas estarán conformadas por humanos y todos nosotros tendremos que enfrentar el cambio más temprano que tarde.

Evolución

Hemos “comprado” la idea de que tenemos que sentir enojo frustración, confusión y hacer miles de dramas cuando se presenta un cambio. Enfoquémonos en lo que pasa cuando un día nos llega un mail o simplemente nuestro jefe nos habla para decirnos que las cosas han cambiado y debemos empezar a operar de otra manera. O nos avisa que se implementó un nuevo sistema y debemos aprender a usarlo. Entre muchas de las cosas que nos pasan por la mente y el estómago es “ahora sí me van a correr”. Quisiera desmentir esa idea pero muchos cambios se dan para lograr la optimización de recursos (y si estamos en esa situación probablemente deberíamos considerar diversificar, emprender, valorar si nuestra profesión nos da lo que realmente queremos o si estamos fuera de mercado). Pero no seamos dramáticos y supongamos que en el mejor de los casos sólo se nos está pidiendo adoptar una nueva forma de trabajar. Entonces ¿qué más podemos hacer?

Ser Agente de Cambio

La figura del Agente de Cambio es muy usada también por las teorías del cambio organizacional aunque en varios casos las empresas contratan consultores externos que lleven de manera “suave” la implementación del cambio. Por lo que sea el escenario al te enfrentes, te dejo unos tips para que dejes a tu jefe (y en su caso al consultor) con el ojo cuadrado.

Al momento de la noticia

Abstinencia. Si, guarda todos aquellos comentarios negativos de miedo y drama que pasen por tu mente. Aún no estás completamente informado acerca de lo que dicho cambio implica (y no, el radio pasillo no cuenta como fuente 100 por ciento fidedigna). Empezar a “opinar” aumentará tu ansiedad y la de los demás, inclusive aún cuando tengas toda la información de lo que sucederá, la abstinencia es buena práctica hasta que los cambios se empiecen a dar.

Durante el Shock

Toma la foto panorámica. Muchas veces no basta con una “selfie” donde solo nos veamos a nosotros mismos y nuestra computadora. Para no caer en paranoia investiga (acércate a fuentes confiables). Lo mejor será que preguntes directamente a tu jefe o a los líderes del proyecto de manera casual cuáles son las mejoras que se esperan con el cambio que se planea. ¿Se implementará un nuevo sistema? ¿cuál es el nombre de dicho sistema? ¿cuáles son sus principales funciones? Y claro, es muy buena idea ofrecerte para ser implementador y convertirte en capacitador si es necesario. Sin miedo. Como dice el dicho, el NO ya lo tenías desde antes. Hay que ir por el SÍ (en este caso ve por la información que necesitas).

Si por el caso contario la información está abierta desde el inicio del proyecto pero esta vez no eres parte de los key User (encargado o persona clave dentro de un proceso) y tienes inquietudes acerca de si están tomando en cuenta ciertas actividades que realizas, expón tus ideas de manera ordenada a tu jefe o al líder del proyecto. Esto te podría ahorrar trabajo en la implementación si levantas la mano anticipadamente. 

Durante la implementación

El que no cambia no avanza. Todo tiende a cambiar, eso es un hecho. Empezando por eso y esperando que no te encuentres en la situación de un recorte de personal, todo debe ser un aprendizaje para nuestra carrera profesional, tanto para tomar nota en cómo se deben hacer los cambios, como lo que nunca deberíamos de hacer cuando nos toque esa posición. Ser receptivo y proactivo es básico en un Agente de Cambio.

Aceptar de manera natural los cambios, nos aleja del drama y nos acerca de manera más objetiva a cumplir nuestros objetivos tanto en lo personal como en lo personal. Te dejo unas ligas y videos abajo con mayor información:

Guía simple del change management

¿Qué es  el change management?

TED TALKS , Lead and be the change: Mark Mueller-Eberstein at TEDxRainier :

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