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Aprender un segundo o tercer idioma no solo es una buena idea en el sentido de que aumenta las oportunidades de trabajo, te hace un profesionista más versátil y puede ayudarte a negociar un mayor salario. Considerando la naturaleza globalizada del mundo laboral de hoy, poder comunicarte en más de un idioma y desenvolverte en distintas culturas es crucial. Por si fuera poco, estudios recientes encontraron que aprender un idioma nuevo es bueno para tu cerebro y hasta te puede hacer más inteligente.

Un estudio realizado en la Academia de Interpretación de las Fuerzas Armadas Suecas demostró que el cerebro aumenta su tamaño cuando se aprende un idioma nuevo. A grandes rasgos, el estudio consistió en comparar el impacto en el cerebro de los individuos de la Academia que aprendieron un idioma (árabe, darii o ruso) por 13 meses intensivos contra el cerebro de estudiantes de una universidad local, que si bien no estaban aprendiendo un idioma si estaban estudiando distintas materias. Los resultados del estudio arrojaron que, a pesar de que la estructura del cerebro de ambos grupos (soldados de la Academia y estudiantes de la universidad local) permaneció igual, las áreas del cerebro dedicadas al entendimiento y uso del lenguaje tuvieron diferencias importantes.

El hipocampo de los soldados, a comparación con la de los estudiantes universitarios, creció significativamente. El hipocampo es el área del cerebro responsable de aprender nuevos conceptos y conocimientos, así como, de la navegación y orientación espacial. Lo verdaderamente interesante es que los cerebros de los soldados crecieron de distinta manera entre sí. Aquellos soldados que obtuvieron mejores notas y una mayor habilidad lingüística, reportaron un mayor crecimiento cerebral. Dicho de otra manera, los soldados con mayor dominio y conocimiento del idioma tuvieron un aumentaron más el tamaño de su cerebro.

Por otro lado, los beneficios de aprender y hablar un segundo o tercer idioma parecen ser de largo plazo. Investigaciones realizadas en pacientes con Alzheimer han demostrado que dicho padecimiento tarda más en presentarse en aquellos pacientes bilingües o trilingües. En este sentido, parece que los individuos que aprendieron un segundo o tercer idioma exhiben síntomas y efectos del Alzheimer de forma más retardada que  los individuos que sólo hablan un idioma.

Si bien se necesitan mucho más estudios para poder tener conclusiones definitivas, la ciencia parece indicar que mantener al cerebro “en forma” es una buena idea. En Profesionistas compartimos esta idea ya que, cómo hemos mencionado en otros artículos, la adquisición y perfeccionamiento de competencias es algo que nunca termina. Es decir, siempre deberíamos de buscar continuar aprendiendo algo nuevo para ser mejores profesionistas y tener un futuro mucho más prometedor. Aprender un idioma es una de las maneras más efectivas para seguir ejercitando el cerebro y, por qué no, hacernos cada día más inteligentes.

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